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sábado, 14 de marzo de 2009

Michael Pollan y las grasas


Michael Pollan es el autor de El detective en el supermercado, un libro sobre alimentación que me he comprado esta misma mañana y que, según reza la portada, es un superventas mundial, con más de 400.000 ejemplares vendidos. Estando en la librería, he echado un vistazo al índice, y me he encontrado con un epígrafe titulado "La hipótesis lipídica se desmorona". No he podido por menos que leérmelo (dado que las críticas más feroces al método Atkins se centran en el aporte supuestamente demasiado alto de grasas). El autor explica que eso de la hipótesis lipídica se refiere a "la idea de que las grasas alimenticias son responsables de las enfermedades crónicas", y respeto a esta idea, no se anda por las ramas y señala el fracaso total de las teorías (o dogmas) que culpabilizaban a las grasas como fuente principal de todos nuestros males.

Pollan se refiere a un artículo de un grupo de importantes científicos de la Escuela de Salud Pública de Harvard sobre la relación entre grasas alimenticias y riesgo de cardiopatías coronarias. En ese informe, los autores reconocen que durante las últimas décadas "la reducción de la ingesta de grasas ha sido el centro de atención de las recomendaciones dietéticas nacionales. Para la mayoría de la gente, las palabras grasas alimenticias se han convertido en sinónimas de obesidad y enfermedades cardiacas, mientras que las expresiones bajo en grasas y libre de grasas lo han sido de salud cardiaca". Sin embargo, dicen, "se acepta cada vez más que la campaña a favor de una alimentación baja en grasas estaba basada en escasas pruebas científicas y puede haber tenido consecuencias no deliberadas sobre la salud". La excepción, por supuesto, son las temibles grasas vegetales hidrogenadas, que, paradójicamente, son las únicas permitidas en muchas dietas "bajas en grasa", y que sí han demostrado sus efectos letales para la salud coronaria.

Supongo que a los lectores de Atkins todo esto nos suena bastante, ¿no? En fin, a ver si me leo el libro completo y os cuento qué tal. ¡Feliz fin de semana!

lunes, 9 de marzo de 2009

La táctica de la avestruz.


Sigo vivo... ¡que no es poco! Esta semana empiezo a ver la luz al final del túnel (en cuanto a cantidad de trabajo), y espero poder tener algún ratillo para leer los últimos post que han ido apareciendo en la blogosfera de las dietas.

Hablando de dietas: la mía la tengo un poco abandonada, no en plan "paso-de-todo-a-la-mierda", ni mucho menos, sino más bien "virgencica-virgencica-que-me-quede-como-estaba". Vamos, que estoy haciendo una especie de mantenimiento flexible (igual hasta demasiado flexible), pero que tampoco estoy cometiendo atrocidades. Por si acaso, estoy siguiendo la táctica de la avestruz: esconder la cabeza debajo del ala, o sea, esconder la báscula debajo del mueble del baño y no subirme a ella ni por accidente. Aunque leí hace tiempo que eso de que las avestruces escondían la cabeza bajo el ala era una leyenda urbana, o campestre, más bien pero leyenda al fin y al cabo, y que las avestruces solo meten la cabeza bajo el ala para dormir.

No creo haber engordado demasiado, probablemente, eso sí, haya perdido la meta de los 86 y haya regresado a los 87 y pico, u 87 largos... pero nada que no se remedie en unos pocos días. Por cierto, que ayer casi mato a un amigo que siempre critica la dieta Atkins, y en plan cabrón va y me suelta: "total, para los resultados que estás obteniendo...". La cara que puse debió de ser tal que mi amigo optó por no seguir precisamente la táctica del avestruz y huir a una distancia prudencial, lejos del alcance de cualquier objeto contundente de los que me rodeaban... El comentario me jodió, pero también me hizo ver que llevo semanas mareando la perdiz sin perder rien de rien, y que eso tiene que cambiar... Y desde luego la culpa no es de la dieta, sino de no seguirla, of course. Así que acepto broncas. Por avestruz.

lunes, 2 de marzo de 2009

El sudor de mi frente.


No sé si sabréis que la palabra trabajo procede del latín TRIPALIUM, término que designaba a un pizpireto instrumento de tortura hecho con tres palos (tri-palium) que tenía la simpática finalidad de servir como soporte para azotar a los esclavos desobedientes. De ahí pasó a designar cualquier actividad que producía sufrimiento, sobre todo físico, y de ahí hasta nuestros días. El caso es que durante esta semana voy a estar bastante absorbido por mi tripalium particular, y ya se sabe la maldición, "ganarás el pan con el sudor de tu frente". En mi caso, el pan no, que es demasiado alto en carbos, pero sí la hipoteca, la letra del coche, gastos corrientes... lo típico.

En otras palabras, que voy a tener el blog algo menos activo, pero no así la dieta, ¿eh? Este finde no me he portado demasiado bien, pero tampoco ha sido desastroso. Sigo ahí entre los 86 y los 87, según el día... Bueno, a cuidarse y a quererse mucho.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Fotos y ceniza


Este es el paraje del que he hablado en algún post, con mi bici plantificada en medio. El río dibuja una curva en su curso, abriéndose paso por un apretado soto (bosque de ribera) en el que los sauces empiezan tímidamente a reverdecer. Hoy me he acercado hasta allí en bici, y he hecho unas fotos para colgar aquí. Para llegar a ese lugar, antes hay que cruzar una enorme chopera, que en invierno presenta un aspecto casi fantasmal:


El camino transcurre muy cerca del cauce del río, y en algunos momentos se encarama sobre él:


No sé qué tiene ese sitio, pero me da muy buenas vibraciones. Pero para buenas vibraciones, las de mi (hoy sí) querida báscula. Esta mañana me he subido a ella, imaginando que ya casi estaría rozando el 87.0, y en cambio... ¡¡ha marcado 86.6!! Me he vuelto a subir, ¡y lo mismo! ¡Por fiiiin! La verdad es que me ha costado casi un mes bajar de 87, es lo que tiene saltarse la dieta más días de los que se hace, pero bueno, yo, más que contento, porque después de casi trece meses sin fumar, ya solo me faltan perder 3-4 kiletes para volver a quedarme como estaba. Y tal vez, bajar alguno más de propina.

Bueno, pues nada, que acabéis bien este miércoles de ceniza, fecha que en el calendario cristiano nos recuerda que todo lo material de nuestra vida tiene una fecha de caducidad, que lo que en determinado momento es motivo de orgullo y engreimiento al final solo será polvo, y que lo que realmente importa en la vida son otras cosas. Algo que solemos intuir, pero que a menudo ignoramos u olvidamos... Bueno, ¡a cuidarse!

martes, 24 de febrero de 2009

Ya están aquiiií...


Parece que va en serio: comienzan los primeros síntomas de la primavera: los días empiezan a alargar, florecen los primeros almendros, y ya lo definitivo: en algunas tiendas y supermercados hace unos días que tienen fresas. El otro día en Barcelona compré unas pocas a unos 6 € el kilo, pero hoy en mi frutería habitual las he comprado a 4.50€. Ya sé que no están nada baratas, y que las primeras todavía saben un poco a nada, pero qué queréis que os diga, no he podido evitar el capricho: la fresa, por su bajo contenido en hidratos de carbono, es una de las frutas aliadas de los que seguimos una alimentación con restricción de carbohidratos, y no aun así no queremos renunciar al placer de la fruta y sus beneficios.

Según la tabla que se consulte, 100 g. de fresa contienen entre 5.5 y 7 g. de carbohidratos, pero además tienen una cantidad importante de fibra. En la tabla de contenidos en carbos que aparece al final del libro de Atkins, se nos dice que 1/4 de taza de fresas (que nunca he sabido a cuántos gramos equivalen) contiene 2.7 g. de carbos, y solo 1.8 g. de ellos son "de fácil absorción". Esta división entre hidratos de carbono "totales" y "de fácil absorción" me lleva un poco de cabeza, no porque sea difícil de entender (el número "total" de HC incluye la fibra, los "de fácil absorción" son los que quedan una vez restada la fibra), sino porque nunca he sabido si el etiquetado español (en el que a menudo se diferencia entre HC y fibra) señala cantidades "totales" o "de fácil absorción"). Si alguien me puede aclarar este punto, le estaría muy agradecido. Además, he leído por ahí que su IG es de 25, o sea, muy bajo.

Pues lo dicho, que mañana para desayunar me pienso preparar mi primer batido de fresas de la temporada: un vaso de leche de soja (hay varias marcas con muy poco contenido en HC) y un puñado de fresas. Como soy algo laminero (goloso), a veces, si la fresa no es muy dulce, le echo un sobrecito de sacarina; unos pocos segundos en la batidora y... mmmmmmm.

Estoy contento porque llevo desde el domingo portándome bien, muy bien, al menos en lo que a alimentación se refiere. No he podido hacer bici, pero creo que mañana por la tarde sí podré. Si salgo a dar una vuelta, echaré alguna foto para colgarla aquí. Calculo que si sigo portándome así de bien, y puedo hacer algo de bici, igual puedo batir a finales de semana esos hasta ahora imbatibles 87...

domingo, 22 de febrero de 2009

Odio el japonés


Ayer estuve cenando en un restaurante japonés en Barcelona. No tenía ninguna gana, había estado no hace mucho en otro, en Zaragoza, y para no comer hidratos de carbono, tuve que conformarme con cenar una sopa de miso (o como se escriba) y unas mini-brochetas de salmón y no sé qué otro pescado, que me dejaron con algo de hambre. En esa mi primera experiencia japonesa descubrí que debo de ser el único ser humano del planeta que no sabe usar los dichosos palillos orientales, y que encima prefiere pedir cubiertos antes que sufrir la humillación de aprender a usarlos ante la divertida mirada de la concurrencia. Pero ayer habíamos quedado con unos amigos y también con unos amigos de esos amigos, que precisamente habían propuesto un restaurante japonés muy guay, por el Born. Y claro, una cosa es manipular a mis propios amigos, y otra muy distinta manipular a unos desconocidos.

Así que no tuve fuerzas para oponerme. Tampoco fue de gran ayuda la pérdida de autoridad que suponía haberme metido a mediodía entre pecho y espalda una fideuà (¿quién dijo dieta Atkins?). Así que me acordé del famoso proverbio inglés que dice "from lost to the river", y pensé que por probar el dichoso sushi y demás variantes, y meterme unos pocos hidratos de carbono más en forma de arroz y fideos Singapur, tampoco iba a representar el fin del mundo. Y que la sopa de miso y las brochetas las dejaría para mejor ocasión.

Ni que decir tiene que fui el único que usó tenedor para comer, no sin antes intentar torpemente mover los palos con mis agarrotados dedos. Los demás, en cambio, los dominaban con singular destreza. Resultaba patético verme coger las piezas de sushi con tenedor, aplastando las delicadas composiciones de arroz, algas y tempura, con lo que fuera que llevasen dentro. Los demás me miraban con cierta conmiseración, incluso con franca pena, pero mi orgullo y yo aparentábamos absoluto control de la situación.

Así que me juré y perjuré varias cosas: que esa era la última vez que iba a un japonés, que definitivamente abominaba para siempre del cilantro y de la salsa de soja, y que debía de volver a mi dieta pero en serio. Hoy he estado quemando glucógeno paseándome por el frente marítimo de Barcelona, y estoy respetando muy bien Atkins. Mañana me pesaré para constatar que sigo sin estar en el buen camino, pero paso de poner aquí lo que peso. No lo pondré hasta que la cifra sea inferior a 87. Hasta entonces, lo que me diga la báscula... no cuenta, y como se ponga muy tonta, le quito la pila o le hago vudú con unos palillos chinos, o la aviento por la ventana junto con el DVD de Lost in translation...

miércoles, 18 de febrero de 2009

Tarde de pedaleo...


Hoy la tarde invitaba, y me he dado un buen paseo en bici (sí, en mi bici, la de la foto). Después de una mañana fría, el sol se ha hecho fuerte y ha quedado una tarde casi primaveral. Me he pegado 1 hora y 10 min. pedaleando; ya sé que no es mucho, y que tendría que descontar los minutillos que me he entretenido en echar unas cuantas fotos, pero es que quería dejar constancia de mi firme compromiso con empezar a tener más actividad física que un botijo, jejeje. A ver si sé subir las dichosas fotos... que por cierto, no son de ese rincón del que hablaba en el post anterior, sino de un camino que he "descubierto" hoy.


Y la última... aquí no parece nada esta costera, pero para subirla en bici... uffffff.


¡Saludos!