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miércoles, 24 de marzo de 2010

Día 3: ¡milagro!


Vale, no es lo mismo que el curioso milagro de San Bernardo (aquí representado en la versión del pintor Alonso Cano), pero ¿acaso no es también un verdadero milagro haber pasado de 91.2 a 90.0 k. en 24 horas? ¡1200 gr. menos! ¿Que la mayor parte de ese peso será de agua? Seguro. ¿Que probablemente mañana mismo recupere un poco del peso perdido, o que simplemente no pierda más en unos días? Pues es altamente probable. Pero el subidón que me ha dado al ver ese 90.0 ha sido épico, y la inyección de motivación, brutal. Aunque un día normal no puedo pegarme las caminatas de ayer, en mi caso está claro que hacer un mínimo de actividad física es básico. Es algo en lo que insisten todas las dietas: sin un mínimo de ejercicio (aunque solo sea andar o ir en bici), ninguna dieta es todo lo efectiva que puede llegar a ser. A veces nos olvidamos de que el cuerpo no está diseñado para no moverse en días, y sin ese mínimo de acción, el estado de ánimo y la salud terminan resintiéndose.

Por cierto, que no dejo de darle vueltas al dichoso cuadro del milagro de San Bernardo, ¡vaya tela! En su época (S.XVII) debió de pasar desapercibido, pero creo que hoy lo cuelgan en una exposición y terminan defenestrados pintor y responsable de la exposición, por irreverentes...

5 comentarios:

Jimena dijo...

Enhorabuena!. Ha sido un gran progreso.
La verdad es que el milagrito del cuadro tiene guasa!

Teresinha dijo...

Mis felicitaciones! Es un verdadero milagro!Y tú lo has logrado.
Un abrazo

siempreadieta dijo...

Muchas gracias a las dos! Y sí, Jimena, efectivamente, el cuadro tiene mucha guasa, jeje.

Astarté dijo...

Hola, majete! Me alegra que hayas vuelto a las andadas, yo también creo que escribir adelgaza. Seis kiletes no son nada para un experto como tú, verás como a nada que te pongas te los cepillas con un poco de cuidado y la ayuda de tu bici.

Hay que ver cómo animan esas caricias de la báscula, que sí, que tienes razón, que no hay que emocionarse porque son resultados muy inestables aún, pero de ilusión también se vive y qué necesaria es para aguantar el tirón de los carbohidratos...

Esto del milagro de la lactancia... ¿Lo sabe Rouco?

Abrazos, rey, dale duro.

siempreadieta dijo...

Gracias por los ánimos, Astarté, pero seis kiletes son seis kiletes, con o sin bici, pero bueno, ya van casi dos!!

Buenos, nos leemos...